jueves, 28 de octubre de 2010

COSAS QUE PASAN 1

Ella buscaba querer a alguien. Que su próximo intento no fuera fallido, que a quien eligiera darle todo de si, respondiera de la misma forma. Y entre tanta prueba y error, apareció él. Educado, inteligente, soltero, lindo, prolijo, trabajador, caballero, compañero, fiel; las únicas diferencias que existían entre ambos, eran muy fáciles de limar, poco importantes.
Ella lo invito a su casa a cenar, y el acepto con la condición que lo dejara cocinar.
Llego el día de la cita, le pidió que se acostara y mirara una película mientras el se dedicaba a sus quehaceres culinarios. Quería sorprenderla, agasajarla.
Ella estaba feliz, todo era perfecto.
Pasada aproximadamente una hora, se escucho un fuerte ruido metálico, que la distrajo e hizo levantar para ver que ocurría.
Al entusiasmado cocinero, involuntariamente, se le cayo al suelo la inigualable y fantástica olla Essen.
Ella lo miro con cara de asesina serial, de forma pausada y sin ningún tapujo, le dijo: “metete la comida en el orto, y no vuelvas nunca, pero nunca más, ok?”
Y así fue como termino esta historia, que según parecía, iba a ser feliz.

B.D.

2 comentarios:

  1. Fue bastante más gráfica y muchísimo más catastrófica! jajaja Beso grande

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  2. Es que para ella los hombres van y vienen pero las Essen son para toda la vida, con eso no se jode!!! jajaja...muy divertido...yo le hubiera buscado una sartencita y que siguiera cocinando...

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