lunes, 13 de diciembre de 2010

 
Cada vez que quiero que se aleje, que necesito distancia que fantaseo y hasta llego a mirar con ganitas a otro hombre se me viene a la mente cual novelita rosa pedorra: las risas interminables, las salidas compartidas, el sueño, los interminables cafés nocturnos, los códigos para hablar, las ganas, los confusos planteos mañaneros, la música manija, los horarios extraños, los excesos, las malas películas cómicas... y una vez lo pienso, lo hablo con la almohada y me lo llevo de tarea para el hogar para no mandarme otra cagada…y es ahí en ese lapso en donde ya me olvide porque necesitaba alejarlo. Y es ahí donde siento que estoy contra las cuerdas sin todavía haber empezado la pelea.                                                                                                                                            
Bambi

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